No es del agrado del gobierno de la ciudad pero la oposición, al menos dos de los tres grupos que la conforman, la ven con buenos ojos y, al ser mayoría en el Ayuntamiento, podrían acabar imponiéndola. La cuestión que está encima de la mesa de la Casa Gran es que las motos puedan circular por los carriles bus de Barcelona porque, así, según sus defensores, se mejorarían las condiciones del tráfico.
El PP inició en diciembre un procedimiento, que hasta ahora sólo empleaba el gobierno, para reformar la ordenanza de circulación y aceptar este uso. A priori, CiU está de acuerdo. ERC estaría dispuesta a aceptar que sea posible en algunos casos muy justificados, como la Via Laietana, con un carril más ancho que también aceptaría bicis. Los gobernantes PSC e ICV se oponen porque creen que habría más peligro y se restaría velocidad al transporte público.
La comisión de Seguridad y Movilidad del Ayuntamiento tratará el asunto en octubre, según las previsiones de su presidenta, la popular Emma Balseiro. Si esta instancia da el visto bueno, la reforma propuesta se aprobará inicialmente y se pondrá a exposición pública durante un mes. Tras introducir las alegaciones e incorporar las que se crean necesarias, deberá ser el pleno municipal quien la apruebe de manera definitiva.
Fuentes de la alcaldía han confirmado que el procedimiento iniciado por el PP es correcto y que cuenta con el aval de la Secretaría General, aunque no han desvelado si el equipo de Jordi Hereu se guarda un as en la manga en caso de que finalmente la reforma salga adelante. Conflictos similares marcaron el primer año del presente mandato municipal en el que diversas iniciativas de la oposición cayeron en saco roto a pesar de ser votadas por la mayoría en las comisiones.
Los informes aportados por el Ayuntamiento son desfavorables a esta medida y en ellos se basa el equipo de gobierno para oponerse a la reforma. Tal y como adelantó este diario (véase la edición del 30/ V/ 2008), destacan dos. Uno, de TMB, en que se recuerda que la mayoría de los carriles bus son más estrechos de lo debido. Por otra parte, esta empresa destaca la necesidad que tienen los autobuses de vías propias para que puedan circular en óptimas condiciones y cumplir con los horarios predeterminados.
La Guardia Urbana también desaconseja la medida porque, a su juicio, incrementaría el riesgo de siniestralidad. Habría, según su informe, nuevas modalidades de accidente, como colisiones por giros, al perder las motos visibilidad por ir entre autobuses o no ser vistas por otros vehículos; alcances y choques fronto-laterales en los cambios de carril de las motos.
Al expediente se han añadido nuevos informes, algunos favorables. Entre ellos, los de la Federació d´Autoescoles de Barcelona, aseguradoras, la Asociación Nacional del Sector de las Dos Ruedas (Anesdor) o la Federació Catalana de Venedors de Vehicles a Motor (Fecavem), que recuerdan que, de facto, las motos ya circulan por estos carriles, hecho que el Ayuntamiento toleró en los años 90 porque consideraba que había menos peligro que en el resto de calzada. También consta en el expediente un amplio estudio de Transport for London, que avala la medida para la capital británica.
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