Por la Avenida Diagonal de Barcelona, mientras hago el reparto del correo de la Universidad, iba con la boca llena de maldiciones varias por la multa de doscientos euros y tres puntos de retirada, por ir a 96 Kms/h. por un carril de incorporación a la C-21 de Sitges, limitado a 80 Kms/h. que por suerte he negociado con mi jefe el importe de la multa a cambio de quedarme sin turrones los próximos tres años, cuando recibo una llamada de Pegrillo...


